DECLARACION DE ACIERA

CARTA ABIERTA A TODOS LOS ARGENTINOS

Frente al tratamiento del Proyecto de Ley que habilite el casamiento de parejas del mismo sexo CON POSIBILIDAD DE ADOPCIÓN, modificando así el Código Civil de la Nación y el régimen legal actual de matrimonio:
En primer lugar, nuestra oposición a la modificación del régimen de matrimonio, no implica una confrontación con personas, sino que significa una defensa a un derecho humano natural contemplado en el Código Civil de la Nación.
A lo largo de toda la historia de la humanidad, la especie humana por imperio de la naturaleza, se ha desarrollado en el contexto del matrimonio entre un hombre y una mujer. Este es el ámbito donde los seres humanos no sólo se reproducen naturalmente, sino donde los niños encuentran el indispensable contexto para su desarrollo integral: físico, emocional y espiritual.
Los hombres y las mujeres no somos iguales. Física, emocional y espiritualmente presentamos una rica y fundamental diversidad, que nos hace complementarios. Dicha diversidad natural es indispensable en la formación de los niños. Lo cual tiene asidero en la comprobación científica y en la observación objetiva de la naturaleza de las cosas.
Las personas tienen la libertad y el derecho de hacer con sus vidas como lo deseen, lo que no habilita a que el orden legal y natural sea avasallado y cambios legales sean impuestos contra la voluntad de la enorme mayoría del Pueblo de la Nación.
El derecho resguarda prioritariamente la seguridad del sujeto más vulnerable. En este caso, son LOS NIÑOS, que quedarían legalmente expuestos a un laboratorio de experimentación basado en un modelo tutorial homoparental, del cual se desconocen absolutamente las consecuencias que traerá aparejadas a futuro.
Es por esta causa, la de defender el derecho superior del niño, que la inmensa mayoría de las naciones del mundo han avanzado en el reconocimiento de derechos y libertades hacia la comunidad homosexual, pero NO HAN AVALADO el régimen legal de matrimonio con adopción para personas del mismo sexo.
Al hablar de igualdad, hay que hacerlo con detenimiento y responsabilidad. Toda forma de discriminación es repudiable en forma absoluta. Lo cual no indica que cada reclamo de igualdad posea una legitimidad de origen. Reclamar, como la Diputada Gil Lozano, públicamente en el Congreso de la Nación, la unión entre humanos y animales, o entre más de dos contrayentes dando lugar a la poligamia, o la igualdad entre personas del mismo sexo para adoptar menores, no se basa en principios naturales sostenidos ni por el orden legal vigente, ni por la ciudadanía ni observados en ningún proceso en la historia de la humanidad.
Matrimonio es etimológica y naturalmente, la unión libre, permanente y exclusiva entre un hombre y una mujer. No es posible hablar de matrimonio en la unión de personas del mismo sexo. La humanidad NO HA ELEGIDO, arbitrariamente, la naturaleza sexuada de la base del matrimonio. Es natural, que a lo largo de toda la historia y la existencia humana, UN HOMBRE Y UNA MUJER se han unido en matrimonio para extender la especie, y organizarse socialmente. Este dato es invariable, y no se puede reconfigurar según las épocas, culturas o intereses de grupos particulares.
Entonces, por imperio del sentido común, entendemos que el matrimonio es base fundamental de la familia, la cual da sustento indispensable a la sociedad. El estado, a través de su normativa legal civil, ha legitimado, naturalmente, esta unión entre hombre y mujer.
Jurídicamente hablando, el matrimonio cumple funciones sociales irreemplazables, por lo que ha sido respaldado por el estado, y limitado en cuanto a cantidad de integrantes (2), consanguineidad, y responsabilidades. Así, la ley, NO REGULA LA RELACIÓN AFECTIVA DE LAS PERSONAS, sino establece las condiciones para el mejor desarrollo del ámbito familiar, de acuerdo a la naturaleza, médica, biológica, legal y sociológica.
Es la Constitución Nacional (al promover la institución matrimonial), y en virtud de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos con rango constitucional que refieren a su integración por un hombre y una mujer, la que no puede ni debe ser transgredida.
La modificación al Régimen Legal de Matrimonio en el Código Civil, permitiendo la extraña figura del matrimonio homosexual con adopción, sería, en el supuesto de su sanción, de absoluta inconstitucionalidad.
ES POR ESO QUE NO HAY CONSENSO ENTRE LOS SENADORES DE LA NACIÓN. Porque no hay consenso en el seno de la sociedad argentina.
Es por eso que RECLAMAMOS UN DEBATE MUCHO MÁS PROFUNDO acerca del intento de modificación de un régimen SUMAMENTE FUNDAMENTAL PARA LA ESPECIE HUMANA, como lo es el matrimonio.
Definitivamente, NO HEMOS VOTADO a los legisladores para que decidan en este tema por sí mismos. Prácticamente, ningún partido político expresó en su plataforma que votaría la modificación del Código Civil frente al régimen legal de matrimonio. Es por eso que todas las bancadas han otorgado la libertad de conciencia en este tema.
Esto es así, dado que todos somos conscientes que mucho más del 90% de los argentinos pertenece al ámbito de la heterosexualidad. Y aún más, que el 90 % de los ciudadanos de la Nación, profesan valores religiosos.
Frente a tan vital agenda social, RECLAMAMOS EL LLAMADO A UN PLEBISCITO NACIONAL vinculante, un recurso propio de la democracia para facilitar a la ciudadanía su expresión concreta en temas de tan profundo interés.
Como paso previo, solicitamos a los señores Senadores y Senadoras de la Nación, hacer moción de cuarto intermedio (como se ha comunicado expresamente por carta a cada legislador el pasado martes 20 de abril), a fin de permitir el debate social.
DESEAMOS ENFATIZAR, CATEGÓRICAMENTE, QUE LEGISLAR en el sentido de legalizar el matrimonio homosexual CON ADOPCIÓN, será confrontar con la historia de la humanidad, con la voluntad del pueblo de la nación y sus creencias más profundas, trastocar todo un sistema de valores basados en las raíces fundacionales de la nación y avanzar decididamente contra la voluntad de Dios, teniendo que afrontar las consecuencias claramente expresadas en su palabra, la Biblia.
Finalmente, deseamos, al igual que el texto de la Constitución Nacional, hacer referencia a Dios, fuente de toda razón y justicia, a fin de que Él ilumine el pensamiento de los argentinos, frente a un tema tan caro a las mentes y los corazones de todos los ciudadanos.
ACIERA. Mayo de 2010.
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